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domingo, 2 de junio de 2013

¡primer día de escuela!

Eran las 7:00 am, el despertador sonaba, estaba acostado en mi cama cuando de pronto mi mamá entró a mi cuarto y me dijo: “Despiértate, es tu primer día de escuela”.  Yo estaba muy nervioso, pues no sabía cómo serían mis clases, mis maestros, mis compañeros y  lo más importante, no sabía si la escuela me gustaría.

Me levante de mi cama y me metí a bañar. Mientras me bañaba pensaba en si me iría bien o mal en mi primer día de primaria. Salí de bañarme, fui a la mesa para desayunar con mis papás y mis hermanos mientras daba la hora para que me llevaran a la escuela. Dieron las 8:10 am y mi papá me dijo que me pusiera el uniforme porque “según” él ya se hacía tarde. Me puse mi uniforme, salí de la casa y mi papá me llevo en coche a la escuela.

Llegamos a la escuela y yo sentía nervios por entrar, pero mi papá me dijo: “Tranquilo, todos pasamos por este momento, te irá bien”. Entonces me llevo hasta la puerta de la escuela y me metí.

Estando dentro de la escuela me forme en la fila de mi grupo para ir a mi salón. Ya dentro de mi salón me senté y espere a que la maestra diera indicaciones. La maestra nos hizo presentarnos uno por uno. Después de habernos presentado, la maestra nos dijo que sacáramos nuestros cuadernos e hiciéramos un dibujo de nuestra familia

Después de que pasaron unas horas dentro del salón, faltaban 10 minutos para que empezara el recreo.  De repente un niño se acercó para preguntarme mi nombre, yo le pregunte su nombre y se llamaba Octavio, mi primer amigo.

Octavio y yo estuvimos caminando por el patio de la escuela platicando acerca de fútbol, de 
videojuegos, de películas y otras cosas que no recuerdo.

Llego la hora de la salida y me quede dentro de la escuela junto con Octavio esperando a que llegaran por nosotros. Primero llegaron por él y se fue, después de 5 minutos llego por mi mi mamá y me pregunto que como me había ido y yo le respondí que me había ido muy bien.

Al llegar a casa mi papá me preguntó lo mismo y después me dijo: “Ya viste, te dije que te iba a ir bien”.
Ahora, a mis diecinueve años de edad me gustaría mucho regresar a la primaria.


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